martes, 5 de marzo de 2013

¿Para qué?

¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? Estas preguntas nos las enseñan de pequeños en clase de lengua, normalmente, para hacer un artículo o comprender una noticia del periódico.
Bien...
¿Qué? Borré la gran mayoría de las entradas de este blog. Dejé solo tres, que podéis ver a continuación de esta, y la pestaña relacionada a mis trabajos de informática, que ya veremos cómo acaba esa pestaña. Lo demás lo borre. Lo eliminé, al completo.
¿Quién?
¿Cómo? He dicho elimine al completo y así fue, no dejé pruebas. Lo borré del mapa. Leí las entradas por última vez, y sin despedirme ni pensar siquiera, sin hacer un previo y siempre copia-y-pega en un Word, le di a suprimir. De modo que las únicas pruebas que quedan, y que encuentro de cuando en cuando, son los borradores en los que escribía en clase de lengua. Pero son completamente distintos a lo que luego iba colgando, por que no encuentro mi musa en clase de lengua, obviamente.
¿Cuándo? Hará un mes ya. Igual tres semanas, no sé.
¿Dónde?
¿Por qué? (He borrado todas las entradas que surgieron a partir de un hecho-frase-pensamiento-cancion,película-momento-llamalo X, por eso, por que tuvieron una razón, y paso de que sobreentendáis cosas que no son, menos todavía las que sí; pero sí podéis sobreendender que no pretendo publicar nada personal, solo alguna modesta historia. Esto es toda la explicación que puedo dar al por qué)


Bueno, si a alguien le molestó que borrase lo que borré, pido disculpas.
Todo lo que puedo decir.

domingo, 27 de enero de 2013

Pequeña.

Era taan achuchable.

Después de varias clases de lengua en las que no he sido capaz de escribir, porque me emocionaba sólo de recordarlo, estoy tranquila en casa escribiendo, por fin. Digo clases de lengua, porque son máaas aburridas... Enserio. Y soy incapaz de prestar atención, aunque ponga todas mis ganas, no puedo. Por lo tanto paso los 50 minutos de la clase escribiendo, o haciendo algo de utilidad.
Quería contar unos pequeños pasajes de la extraordinaria vida de una pequeña, y es que no sé si debo contar ciertas cosas, así que disculpad si por no especificar no se entiende del todo la historia.
Situémonos primero.
Es una pequeña y muy traviesa, de cinco años bien cumplidos, muy activa y espabilada, sin miedo a nada, pero limitada por un hecho que programó su vida desde casi antes de nacer -no es ninguna enfermedad, todo lo que puedo decir-.
Cuando tan solo era un bebé tuve la suerte de pasar unos meses con ella. Ya me conquistó entonces, con esa sonrisa que le achinaba los ojos y le iluminaba la cara. Era realmente encantadora, y supongo que entendéis de lo que hablo, todos hemos tenido un bebé en brazo que nos a encandilado, y quien no, pues ya le llegará ese momento. También me encantaba cuando ponía los ojos como platos cuando le hablaba o le cantaba. Y cuando babeaba. Y esos mofletitos. Era taan achuchable.
Pero, por desgracia, tuvo que hacer un largo viaje del que ya no volvería hasta a saber cuando. Lo único que sabía de ella era la información que me daban diferentes familiares suyos con los que me ponía en contacto. Pero yo no quería información, yo quería ver a esa pequeña, saber qué tal le iba, oírla, ver como había ido creciendo según iban pasando los años.
Mi oportunidad llegó cinco años después. Ya la echaba de menos, aunque no tanto como la añoro ahora.

Me dio la bienvenida con toda su alegría y su arte. Estaba enorme. Tenía el pelo por los hombros con un quiqui arriba. Vestía unos vaqueros por las rodillas y una camiseta blanca con algún dibujo que no reconocí y unas graciosas pulseras. En las brazos sostenía a su hermano pequeño, de un mes. Parecía poco seguro en sus brazos, y de hecho sé que a sus padres no le gustaba que lo tuviese en brazos, pero estaban ocupados y era su abuela la que le había dejado sostenerlo un ratito y la que la vigilaba a menos de dos centímetros de distancia mientras ella estaba toda orgullosa de sí misma.
Cuando me vio aparecer rápidamente le entregó al pequeño de la casa a la abuela y corrió a por mi. Todos me esperaban, aunque no se acordaban ya de mi, pero yo sí de ellos. Y me hicieron un recibimiento muy acogedor, todos, pero sobre todo no olvidaré la imagen de la pequeña y de su hermana mayor en ese momento.
Desde este primer día a las lágrimas finales creo que he pasado de los mejores momentos de mi vida. Son de esos días que darías todo por volver el tiempo atrás, pero como no puedes, te dejas vencer por los recuerdos... y bueno, unos días sonríes porque pasó, otros deseas que vuelvan, y siempre los echas de menos.
-Seguiré en otro momento.-


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Hoy es MIERNES

Enjoy this life ;)

Los miernes son esos días en los que uno se levanta con el pie derecho, la ley de Murphy no hace de las suyas, y luego, casualidad o no, tienes cuatro días más por delante para hacer tú de las tuyas.
Pues hoy es uno de esos miernes, no lo es para todo el mundo, para muchos hoy es miércoles, mañana fiesta y pasado viernes, a currar otra vez.
Soy afortunada.
Soy capaz de prever la grandeza de este puente que me espera desde ahora. ¿Qué desde ahora? Desde que me he levantado con el pie derecho, he tocado el frío suelo, y me ha hecho gracia, así que he sonreído a la nada. Y así me he enfrentado, con alegría, a este miernes.
Porque hoy no hay que preocuparse por que sí, hoy no, que es miernes. Y sabemos de adelanto que nada va a ser tan malo: ¿Que te caes y te avergüenzas porque había gente mirando? No pasa nada, hoy es miernes. ¿Que te dan una mala noticia en el trabajo o en el instituto? No pasa nada, hoy es miernes. ¿Que se bloquea el ordenador? ¿Que se ha meado el perro en el sofá? ¿Que te dejas las llaves de casa o no cogiste una llamada importante porque estabas en la siesta? No pasa nada, hoy es miernes.
Así que si ya de por sí no es algo tan importante, siendo miernes todavía lo es menos.
No sé si me entendéis: M-I-ERNES!
Hoy todo puede salir bien. Hoy la ley de Murphy no funciona, y directamente no se te caerá la tostada al suelo (en vez de caérsete por el lado untado, como diría la ley). Eso, claro, si tomas tostadas, porque yo hoy he desayunado un bollo y una galleta de chocolate con mi café y sus cucharas de azúcar correspondientes, que es miernes, me lo permito.
Y hay que empezar fuerte los miernes. A comernos el mundo como si no hubiese mañana - sin necesidad de patatas fritas o sin necesidad de pan o mantequilla, como queráis -. Lo bueno es que sí que habrá mañana. Y pasado. Y pasado. Y pasado. Y todos estos días que os he dicho van a ser Fiesta. Sin preocupaciones. Nathing de nathing.
Pongamos la música a tope, cantemos y bailemos aquí y allá, en tu casa y en el bar. Que es hora de desfasar.
Y a partir de ahora en mayúsculas. Hoy es MIERNES.